Una fotografía reciente compartida en redes sociales ha vuelto a desnudar la cruda realidad que enfrentan los profesionales de la salud bajo el régimen cubano. El médico Lian Cabrera Lias, residente en el municipio de Vertientes, publicó una imagen donde se le ve secando arroz en el asfalto de una carretera, una escena que ilustra cómo la crisis sistémica de la isla obliga a los especialistas a abandonar sus vocaciones para intentar sobrevivir a la asfixia económica impuesta por la dictadura.
La imagen, que rápidamente generó indignación en las plataformas digitales, estuvo acompañada de un mensaje cargado de sarcasmo y frustración por parte del galeno.
En su publicación de Facebook, el joven médico de Vertientes expresó textualmente: «Después de muchos años de estudios descubrí para lo que sirve un título de Médico».
Esta amarga confesión refleja el colapso de un modelo que durante décadas utilizó la salud pública como bandera de propaganda, mientras en la práctica empuja a sus ciudadanos más preparados a la miseria extrema y al rebusque diario.
Cubanos reaccionan a la foto del médico de Vertientes
El impacto del testimonio gráfico no se hizo esperar. Decenas de cubanos reaccionaron con indignación ante la destrucción del futuro profesional en la isla, lamentando que el Estado sea incapaz de garantizar condiciones de vida dignas.
La usuaria Yasmila Ferro resumió el sentir colectivo al comentar: «Qué triste es ver cómo tantos médicos en Cuba, después de dedicar media vida a estudiar, sacrificarse y salvar vidas, terminan alejándose de su profesión para poder sobrevivir».
En su profunda reflexión, Ferro desmintió que el éxodo laboral fuera por falta de vocación, apuntando directamente a la crisis de subsistencia.
«No abandonan porque hayan dejado de amar la medicina. Abandonan porque amar una profesión no siempre alcanza para vivir de ella», sentenció, para luego concluir con una dura crítica al sistema: «Porque un país no debería perder a sus médicos por falta de opciones. Debería darles razones para quedarse».
Por su parte, otros allegados al joven camagüeyano aprovecharon el espacio para brindarle aliento frente a las ruinas que deja la administración castrista. Zaida Varona le ofreció palabras de apoyo afirmando: «Lamentablemente, no ejerces tu profesión, pero no dejas de ser un buen médico y una gran persona en lo personal».
En esa misma línea, Yennis Vázquez reconoció que esta asfixia estructural es una constante ineludible en el país.
«Muy triste, pero es la realidad en la que están obligados a vivir muchos profesionales dentro y fuera de la isla», precisó Vázquez.
La imagen de este médico de Vertientes secando granos bajo el sol se suma al largo archivo del fracaso del sistema.
En la Cuba actual, estudiar una carrera universitaria ha dejado de ser un camino hacia el progreso para convertirse en una condena a la precariedad, dejando a los centros de atención médica sin especialistas y a toda una generación de profesionales sin esperanza.
