El expreso político cubano Bernardo Rogelio Arévalo Padrón denunció que la Logia Masónica de Vertientes, en Camagüey, lo expulsó de sus filas en 2003 tras recibir presiones de la Seguridad del Estado, cuando todavía permanecía encarcelado por motivos políticos.El expreso político cubano Bernardo Rogelio Arévalo Padrón recordó en Facebook la situación que vivió con la Logia Masónica de Vertientes.

El expreso político cubano Bernardo Rogelio Arévalo Padrón denunció que la Logia Masónica de Vertientes, en Camagüey, lo expulsó de sus filas en 2003 tras recibir presiones de la Seguridad del Estado, cuando todavía permanecía encarcelado por motivos políticos.

Arévalo Padrón relató que la propia institución masónica lo había respaldado durante los seis años que permaneció en prisión, incluso mediante ayuda económica y atención a sus familiares. Sin embargo, según su testimonio, esa relación cambió poco antes de su salida del presidio, cuando las autoridades cubanas habrían intervenido para exigir su baja como miembro.

El expreso político aseguró que encontró recientemente dos cartas históricas de la Logia Masónica de Vertientes que documentaron parte de la relación que mantuvo con la institución durante aquellos años.

La Seguridad del Estado habría exigido su expulsión

De acuerdo con el relato publicado por Arévalo Padrón, la presión contra la logia llegó a través del Registro de Asociaciones, mecanismo mediante el cual las autoridades cubanas supervisan a organizaciones reconocidas legalmente.

“Un mes antes de mi salida de prisión la Seguridad del Estado de Camagüey (mediante el Registro de Asociación) les exigió a la Logia Masónica de Vertientes Camagüey que tenían que darme la baja para evitar una multa por tener a un recluso contrarrevolucionario entre sus miembros”, afirmó.

El opositor sostuvo que la dirección de la logia terminó cediendo ante las presiones oficiales para evitar consecuencias contra la organización.

“La dirección de la Logia Masónica de Vertientes Camagüey no quería problemas con la Seguridad del Estado y cedió a las amenazas del G-2, y me dieron de baja”, relató.

Según su versión, la expulsión ocurrió pocas semanas antes de recuperar la libertad, después de seis años de encarcelamiento político.

Sin carta de retiro y sin posibilidad de ingresar a otra logia

Arévalo Padrón también señaló que la decisión tuvo consecuencias que se extendieron más allá de su salida de prisión. Aseguró que nunca recibió la carta formal de retiro de la institución, documento que, según explicó, necesitaba para poder incorporarse posteriormente a otra logia masónica.

“Nunca me entregaron la carta de retiro y por eso es que no tengo derecho a ingresar a otra Logia Masónica”, escribió.

El expreso político recordó además que su vínculo con la masonería comenzó mucho antes de su encarcelamiento. Ingresó a la organización en enero de 1987 y llegó a ocupar el cargo de primer vigilante de la Logia Masónica de Vertientes antes de convertirse en preso político.

Actualmente se identifica como un Maestro Masón “dormido”, expresión utilizada dentro de la masonería para referirse a un miembro que permanece inactivo.

Documentos que, según Arévalo Padrón, quedaron como testimonio

El opositor también compartió imágenes de documentos antiguos relacionados con la Logia Masónica de Vertientes y destacó que todos los firmantes de aquellas comunicaciones ya fallecieron.

“Su mensaje quedó en la Historia de la Masonería de Vertientes Camagüey y también de CUBA”, sostuvo.

Arévalo Padrón afirmó que los integrantes de la logia que enfrentaron aquella situación eran personas de avanzada edad y que, según su versión, no pudieron resistir las presiones ejercidas por la Seguridad del Estado.

El expreso político cubano Bernardo Rogelio Arévalo Padrón denunció que la Logia Masónica de Vertientes, en Camagüey, lo expulsó de sus filas en 2003 tras recibir presiones de la Seguridad del Estado, cuando todavía permanecía encarcelado por motivos políticos.

La denuncia vuelve a poner sobre la mesa el alcance que, según testimonios de opositores y antiguos presos políticos, tuvo la vigilancia de la Seguridad del Estado sobre organizaciones de la sociedad civil y espacios asociativos en Cuba.

El caso también refleja las consecuencias que el expreso político atribuye a su condición de opositor dentro de una institución en la que había desarrollado una trayectoria durante décadas.

A más de dos décadas de aquellos hechos, Arévalo Padrón aseguró que mantiene la intención de regresar algún día a la masonería. “Después del derrumbe del PCC intentaré volver a ser Maestro Masón”, afirmó.

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