En Vertientes, Camagüey, la historia de un niño autista ha conmovido a su comunidad y a cubanos en el exterior.
Edel Eduardo Antúnez Telles, de 9 años, cursa el cuarto grado en la escuela especial de su localidad y padece autismo nivel 1.
Les presento a Edelito, un niño autista de #Vertientes, #Camagüey, que sustituye plastilina por fango para dar vida a sus figuritas. Un cubano en Estados Unidos le regaló material para sus creaciones. «Está súper contento», dijo la mamá en un post de #Facebook#LaCaridadNosUne pic.twitter.com/DaN8IxKtoD
— Luis Enrique Perdomo Silva (@kikelperiodista) August 19, 2025
Además de un trastorno en el lenguaje presente desde que comenzó a hablar, relató su madre, Idelsis Telles.
Ella lo describe como “súper inteligente” y con una gran capacidad para enfocarse en aquello que le llama la atención.
La pasión de Edel es moldear figuras. “Él no tiene plastilina, y cuando no la tiene hace figuritas con fango, porque esos materiales son difíciles de conseguir aquí en Vertientes”.
“Él no tiene plastilina, y cuando no la tiene hace figuritas con fango, porque esos materiales son difíciles de conseguir aquí en #Vertientes”, dijo Idelsis Telles, madre del chico. pic.twitter.com/dtXOd6C7yB
— Luis Enrique Perdomo Silva (@kikelperiodista) August 19, 2025
Con tierra y agua, el pequeño ha creado desde castillos de arena hasta cangrejos inspirados en muñequitos.
Su imaginación lo impulsa a dar vida a escenas completas, como una playa con matas incluidas, que realizó recientemente.
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Gracias a una publicación de Idelsis en redes sociales, un joven que reside en Estados Unidos conoció la historia y decidió ayudar.
“Mañana le mandan unas de regalo, un muchacho que vive en Estados Unidos que vio la publicación que hice del niño y le gustó y lo quiso ayudar. Estoy muy agradecida con él”, expresó la madre, quien recogió las donaciones en Camagüey.

Sin embargo, más allá de la plastilina, la familia enfrenta otro reto: la falta de medicamentos y toca conseguirlos pues intentarlo con instituciones de salud es en vano.
“Él toma medicamentos, que aquí no los hay. Aquí eso es por gusto, todo es por cuenta de uno”, lamentó Idelsis.
La historia de Edel refleja tanto la creatividad de un niño con autismo como las carencias que marcan la vida diaria de muchas familias cubanas.
«Tiene gran talento lástima que ya no hay quien pueda explorar ese talento como ese pequeño necesita para que lo enseñen mas y en futuro sea su profesión utilizando otros materiales», comentó Idaimis Antunez Parrado.
