La decadencia de la industria azucarera en Cuba quedó una vez más demostrada, con fotos del Central Panamá, en Vertientes, Camagüey.
Nelson Ariel Abascal Otero, experto y administrador del grupo de Facebook «Centrales Azucareros de Cuba: Auge y Caída», compartió varias instantáneas.
«Esta es una de las Calderas del #Vertientes que hasta 2 zafras atrás funcionó. En 2 zafras paralizado y miren su estado», escribió Abascal Otero en el grupo CENTRALES AZUCAREROS DE CUBA’ ‘Auge y Caída» pic.twitter.com/HNFx01WmUy
— Luis Enrique Perdomo Silva (@kikelperiodista) January 18, 2025
El álbum confirma su preocupación sobre el progresivo desmantelamiento de los centrales azucareros en la isla.
En una publicación reciente en Facebook y Twitter, Abascal Otero denunció la situación actual del Central Vertientes, en Camagüey, rebautizado como «Panamá».
Lo que antes fue un pilar de la economía nacional se encuentra hoy en un estado alarmante de abandono y desintegración.
«Cruel mentira que hay 56 Centrales activos, fotos de ayer del Vertientes uno de los activos ultima zafra hace 2 años y miren como está», tuiteó.

El tuit estuvo acompañado de las fotos que revelan el abandono que se confirma al interior de la industria, que fuera el alma del batey.
«Le llevan un compresor, calderas desbaratadas, techo en pésimas condiciones, instalaciones podridas. Imaginan los que llevan 10 años sin moler ?», concluyó.
Cruel mentira q hay 56 Centrales activos, fotos de ayer del Vertientes uno de los activos ultima zafra hace 2 años y miren como esta, le llevan un compresor, calderas desbaratadas, techo pesimas condiciones, instalaciones podridas. Imaginan los q llevan 10 años sin moler ? … pic.twitter.com/HRwk7keHdG
— Nelson Ariel Abascal Otero (@Nelson_Ariel_70) January 17, 2025
Abascal compartió imágenes de un compresor de 67 toneladas siendo retirado del lugar, señalando que esta práctica de «canibalismo industrial».
Esto es común en instalaciones que, teóricamente, se mantienen activas. Sin embargo, enfatizó que estas actividades parecen destinadas a otros usos, cuestionando si algún día estos centrales podrían regresar a sus funciones originales.
«Estamos siendo testigos de la exterminación total de lo que fuera la industria número 1 en Cuba», afirmó Abascal.
En su denuncia, expresó su escepticismo sobre los reportes oficiales que aseguran que hay 56 centrales activos en el país, calificando estas cifras como «mentiras».
El estado ruinoso del Central Vertientes es un ejemplo más de lo que describió como una «destrucción total con intención total».

Según el denunciante, en lugar de permitir que estas instalaciones se deterioren, deberían ser entregadas a la propiedad privada para su restauración y reaprovechamiento.
Con una mezcla de indignación y tristeza, Abascal reflexionó sobre el impacto emocional que este proceso tiene en los trabajadores y la población local, quienes han visto cómo una parte fundamental de su historia y economía es desmantelada pieza por pieza.
«Murió el Vertientes uno de los grandes moledores de Cuba, uno que en su tiempo tuvo razas de ganado selecto exportados al mundo entero además de su azúcar», lamentó.
