Los ataques contra la Iglesia Católica en Cuba vuelven a tener como escenario la pared de una parroquia. Esta vez ocurrió en Bejucal, Mayabeque, donde apareció un cartel contra un sacerdote por la distribución de ayuda humanitaria:
“Cura fasista, reparte bien la donación”. Así aparece escrito. Para los vertientinos, la imagen inevitablemente recuerda lo ocurrido hace casi cinco años con el padre Rolando Montes de Oca.
Para el periodista y académico camagüeyano José Raúl Gallego, “Ese adjetivo de fascista me suena a un montaje de la Seguridad del Estado. No creo que esto sea algo orgánico”.
Otro agramontino, Leyden Gomez Ramirez, aseguró que ese cartel está hecho con toda intención, pues “la búsqueda de desacreditar ha comenzado, recuerden que la orden de al combate está dada desde hace rato, démosle ignorancia, al final a quienes les duele de verdad les está llegando la ayuda”.
Vertientes recuerda su propia historia
Los ataques contra la Iglesia Católica en Cuba tienen un episodio que permanece en la memoria en el municipio camagüeyano de Vertientes.
La noche del 19 de septiembre de 2021, la casa parroquial donde ejercía el padre Rolando Montes de Oca fue atacada con huevos. En la reja dejaron además un papel con las palabras “gusano asqueroso”.
Su respuesta en aquel momento fue desde la fe: “Dios los perdone, yo ya los perdono”, expresó entonces y agregó en su publicación:
«¿Buscan crear terror? ¿Querrán que nos avergoncemos de predicar la libertad? ‘Gusano’ es la ofensa trasnochada que han usado los castristas contra quien piense distinto de ellos ¿Querrán que nos llenemos de odio y violencia contra los agresores? No me es posible.»
En 2021 fue “gusano” en Vertientes. En 2026 aparece “fascista” en una pared de Bejucal. Pareciera que son momentos y circunstancias diferentes.

Pero las imágenes son idénticas y confirman los ataques contra la Iglesia Católica en Cuba, ataques organizados por el Partido Comunista (PCC), por la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central y por la Seguridad del Estado.
En un post del realizador audiovisual Adrián Martínez Cádiz, alcanzamos a leer una excelente respuesta ante lo ocurrido en la parroquia de Bejucal, de la cual compartimos un fragmento a continuación:
La Iglesia no creó esta miseria. Cáritas no destruyó la economía. El sacerdote que entrega un módulo no es responsable de que otro cubano también lo necesite. El responsable es un sistema que, después de más de seis décadas de dictadura, ha convertido la supervivencia cotidiana en una carrera por conseguir comida, medicinas y electricidad.
“No conviertan al que ayuda en culpable de que la ayuda no alcance. No muerdan la mano que está repartiendo el pan. No manchen la pared de la iglesia; escriban, si se atreven, sobre los muros de la dictadura que convirtió a Cuba en un país de necesitados”, concluye su publicación.
