El artista cubano Rodrick Dixon Gently falleció este 27 de marzo de 2026, según confirmó su hija, Yanet Dixon, en un emotivo mensaje difundido en redes sociales.
La noticia ha conmocionado a la comunidad de Vertientes, su pueblo natal, donde era ampliamente reconocido no solo por su obra, sino por su calidad humana.
Según esta reseña, Dixon nació el 11/03/1953 en el poblado de #Vertientes, y era descendiente por vía paterna y materna de inmigrantes jamaicanos. La mayor parte de sus obras permanecen en colecciones privadas de EE.UU, Canadá, Francia, Italia, Reino Unido, y otros países. pic.twitter.com/W3vgy2dHBm
— Luis Enrique Perdomo Silva (@kikelperiodista) March 27, 2026
“Mi papi dejó de estar entre nosotros después de una muy breve y rara enfermedad. Luchó hasta el final”, escribió su hija.
También destacó un gesto que resume el carácter solidario del artista: la donación de sus órganos para salvar otras vidas. “Sé que mi papá fue un grande y muy querido por todos”, expresó.
Las muestras de dolor y respeto no se han hecho esperar. El vertientino José Jorge Cruz lo recordó como un hombre cercano, sencillo y profundamente humano.
En sus palabras, Dixon era alguien que “con sus manos daba vida”, un artista cuya obra y sonrisa dejarán un vacío difícil de llenar. “Vertientes está de luto”, afirmó.
Se formó en la Escuela Provincial de Arte de Camagüey y posteriormente en la Escuela Nacional de Arte, especializándose en pintura, escultura y dibujo.
A lo largo de su carrera realizó 22 exposiciones personales y participó en más de 40 colectivas, con obras que hoy forman parte de colecciones privadas en países como Estados Unidos, Francia, Italia y Canadá.
Su trabajo artístico se distinguió por la representación de la tradición oral jamaicana y caribeña, así como por la vida cotidiana de su entorno.
Personajes populares, vecinos y niños de su comunidad cobraban vida en lienzos llenos de color, con una estética que combinaba elementos del arte naif y el pop.
En sus piezas, lo real y lo maravilloso se entrelazaban, dando lugar a un universo propio, profundamente caribeño.
Más allá de su proyección internacional, Dixon eligió permanecer en su tierra. En una entrevista realizada en 2017, explicaba que su decisión de vivir y trabajar en Vertientes respondía a un vínculo profundo con sus raíces y a la necesidad de crear desde un entorno auténtico.
“Quiero ser así como soy, que me vengan a ver”, decía entonces, reafirmando su compromiso con el lugar que alimentaba su obra.
Su taller en Vertientes no solo fue un espacio de creación, sino también de encuentro, aprendizaje y colaboración.
En los últimos años trabajaba en proyectos vinculados a las historias de Anancy, figura clave de la tradición oral africana y caribeña, confirmando su interés constante por preservar y reinterpretar ese legado cultural.

Con su partida, el arte cubano pierde a una voz singular, pero sobre todo, una comunidad pierde a un hombre cercano, generoso y profundamente querido. Su obra, sin embargo, seguirá hablando por él.
Desde Miami, el escritor, promotor y editor Osvaldo Gallardo González, calificó a Dixon como un hombre bueno y admirable hasta el final.
«Lo admiré mucho, no fuimos íntimos amigos, ni nos tratamos largo tiempo, pero me fue cercana su sensibilidad, talento y humanidad. Estar cerca de él fue siempre un regalo», escribió Gallardo.
