Una bodeguera cuestionó públicamente a los dirigentes de Vertientes por la falta de recursos para distribuir la leche, mientras ellos andan en sus carros como si nada ocurriese.
Esto atiza la tensión por la escasez de combustible en Cuba, y quedó en evidencia durante una reciente reunión en la sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular.
Según varias fuentes que nos confirmaron lo que trascendió en ese encuentro, la trabajadora pidió que se asignaran al menos cinco litros de diésel para garantizar el reparto de leche, pero ni caso le hicieron.
«Se paró en la reunión y preguntó por qué ellos tenían que pasar trabajo buscando la leche en una chispa, si en esa misma reunión estaban los jefes en sus carros», dijo un testigo.
Su intervención se produjo frente a autoridades municipales y a ellos les preguntó «¿Por qué no le dan al menos cinco litros de petróleo a Ricardo para que reparta la leche?»
Este episodio ocurre pocos días después de que se difundiera un audio del presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Vertientes, Rolando Santana Corrales, en el que anunciaba nuevas medidas ante la falta de combustible en el territorio.
Con esta cifra, según él, habría que cubrir todos los servicios esenciales, incluyendo transporte médico y servicios funerarios.
Entre las alternativas expuestas se mencionó el uso de tracción animal para la recolección de basura y la reducción de frecuencias en servicios básicos.
El anuncio ha sido interpretado por vecinos como una señal del agravamiento del colapso energético que atraviesa el país.
La valiente crítica de la bodeguera vertientina, no solo refleja el impacto directo que la crisis tiene en la vida cotidiana de la comunidad.
También lanza una denuncia frontal contra los dirigentes comunistas que, como Miguel Díaz-Canel y la cúpula militar, repiten machaconamente lo de «resistir con creatividad» desde oficinas climatizadas y caravanas de autos, mientras el pueblo pedalea, camina o espera bajo el sol por un litro de leche (y por un cambio) que aún no llega.
